“Esa era nuestra oportunidad”: La frase con la que Daniel Negreanu resumió su dolorosa eliminación

PerúAllin
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Ni los $415,700 obtenidos por el cuarto lugar lograron amortiguar el golpe emocional. Para un competidor nato como Daniel Negreanu, el dinero pasa a segundo plano cuando la gloria histórica de las World Series of Poker (WSOP) está al alcance de la mano. Con la voz entrecortada frente a los miles de espectadores que seguían su transmisión en directo en YouTube, ‘Kid Poker’ soltó la confesión que resumió la jornada: “That was our chance” (“Esa era nuestra oportunidad”).

Negreanu buscaba su noveno brazalete de campeón, una cifra que lo habría colocado en un selecto olimpo de apenas diez jugadores en toda la historia del póker moderno, además de representar su primera victoria en la modalidad virtual.

El inicio del desenlace no pudo ser más prometedor. Negreanu arrancó la jornada final entre los puestos de vanguardia y fue apretando la mesa con precisión quirúrgica. Tras mandar al riel al turcomano Parahat Nurmuhammedov en la octava plaza, el canadiense se adueñó del liderato en fichas con siete competidores en pie. El ambiente en su canal era de fiesta anticipada.

Sin embargo, el tapete virtual de GGPoker demostró lo implacable que puede llegar a ser el formato High Roller:

  • El triple all-in de quiebre: La ventaja de Negreanu empezó a desmoronarse en un cruce multitudinario ante dos pesos pesados: Ole Schemion y Roman Emelyanov. La mano no favoreció al canadiense, drenando gran parte de su ventaja y devolviéndolo al pelotón.
  • El golpe de gracia: Con las ciegas asfixiantes en juego de 4 aspirantes, llegó el choque definitivo ciega contra ciega ante el finlandés Casimir Seire. Negreanu empujó sus fichas con una mano sólida, pero Seire encontró dobles parejas en las cartas comunitarias, pulverizando las opciones del veterano profesional.


La gloria fue para Casimir Seire

Con la salida de Negreanu, el camino quedó libre para que Seire sellara una noche perfecta. El jugador finlandés mantuvo el pulso, liquidó a sus dos últimos rivales y levantó el trofeo oficial junto a un cheque de $906,647 y un Super Pass de $30,000 para las WSOP Paradise.

Para Negreanu queda el consuelo de una actuación impecable y otro cobro de seis cifras en su abultada trayectoria, pero también la espina de saber que el noveno brazalete estuvo a tiro y se escapó en un suspiro.

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