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Par de ases contra full de respeto

Par de ases contra full de respeto (Parte I)
Por Anyelo Zeña 

La ciudad ya viste de noche, miro el reloj y son casi las once. La calle luce vacía  y la verdad no hay mucho que hacer, pienso que no es una mala idea ir al viejo y gran casino de la ciudad con la consigna de ganar dinero con aquellos malos jugadores que frecuentan el lugar. Saco la cajetilla de cigarrillos que traigo en la chaqueta, llevo uno de ellos a la boca y luego de la primera pitada cojo el primer taxi que interrumpe el silencio. Indico el lugar y luego de unos quince minutos de viaje y una entretenida charla con el taxista bajo del vehículo y camino decidido por una noche rentable.

Cruzo la puerta de grandes vidrios custodiada por un tipo elegante y de buen porte. Me saluda muy educado y le respondo con un movimiento de cabeza e ingreso con la sonrisa de aquel que no deja de asombrarse por el “glamour” que puede entregarte un lugar refinado, lleno de luz, clase y donde respiro a todo momento dinero, mucho dinero y eso es lo que busco ahora, dinero. Camino hacía al gran salón donde están la mesas de Texas y en el camino me acompaño de un vaso del fino Whiskey que osadamente le quito a un mesero.

Al primer sorbo del escocés, pienso que soy un excelente jugador pues mi talento me ha dado buenos logros y en las veces que he perdido ha sido por esa maldita mala suerte la cual detesto por toparme con jugadores inferiores que no tienen ni idea de lo que es jugar; no entiendo cómo me puede perseguir esa situación que no le deseo a ningún compañero.

Llego al salón y veo las seis mesas de siempre llenas y en un lugar aparte y cercado se encuentra una mesa privada que es celosamente vigilada por un tipo de traje que obviamente por la cara de serio es un agente de seguridad del casino. Esa es la mesa que me interesa, debe haber mucho dinero y noto que puedo hacer mi noche con aquellos que están en esa mesa, solo debo tener cuidado para no ser sorprendido por esa mala suerte.

Bueno, está decidido jugaré ahí pues tengo el dinero como para poder sostenerme en esa partida.  De pronto mi pensamiento se interrumpe al brusco saludo del tipo que se encarga del funcionamiento de aquella área del casino, me palmotea la espalda y sonríe haciendo notar que él es quién manda en ese lugar y así lo noto por el tremendo rolex que tiene en la muñeca, usa una fina camisa blanca que entre abierta al cuello muestra una gran cadena de oro fino. Gran tamaño, canoso pero con poco cabello y una sonrisa amarillenta seguro por la nicotina de los sesenta cigarrillos que se fumaría diario.

–  ¿Y caballero, va a jugar?… me pregunta desafiante y sonriente.

–  Definitivo – le respondo, con esa seguridad de querer desplumar a todos y que daba pie a la siguiente pregunta que le iba a ser a ese tipo – ¿Cuál es la mesa                donde están jugando más dinero y dime si tienes posiciones libres?

–  Pues en la mesa privada… y si hay una posición disponible pero… ¿tienes el suficiente dinero porque es gente muy exclusiva y juegan sumas muy altas? – Me                pregunta algo preocupado e incrédulo al hecho de que yo pudiese jugar ahí.

–  Dinero y talento – le respondo.

–  Pues entonces bienvenido – me dice con aún esa incertidumbre que me molestaba.



El agente de seguridad me abre el paso y retira la cadena dorada que cerca la mesa de las otras, me retira la silla para poder sentarme, coloco mi escocés en la mesa y los ojos de los jugadores se vuelven hacía mi, quizás yo desentonaba en el fino ambiente que se respiraba en el lugar. Uno de ellos llama al hombre que me atendió, le habla al oído y con las manos va haciendo unos ademanes y señalando de cuando en cuando mi posición. Interrumpo la charla sacando el fajo de billetes y compro las fichas, el tipo calla su reclamo y mueve la mano despidiendo al tipo.



–  Lo siento caballero, pensé que por ser joven no tendría ni el mínimo para sentarse con nosotros – me dijo avergonzado pero muy sincero.

–  No se preocupe lo entiendo, no es la primera vez que soy juzgado por la edad – le respondo.

–  Pues vamos caballeros que hoy tenemos una noche larga – invitaba el anciano a sus colegas.



Así empezó la partida conmigo a bordo. El Dealer cumplió su procedimiento respectivo, pidiéndome mi ciega obligada de 25 $  y entrega mi primera mano de la noche…

Autor:


Anyelo Zeña – Poker Manager del Winmeier Hotel & Casino, co-organizador del primer evento en el interior del país “PokerStars llega a tu Ciudad – Chiclayo 2013”, organizador de la exitosa Winmeier Cup y está comprometido con el desarrollo del poker en el nortel del país.