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LSOP Millions: Second Chance, Pulpo on fire.

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LSOP Millions: Second Chance, Pulpo on fire
Por Carlos “Pulpin” Noriega


Día decisivo. Día clave. Un poco más de treinta jugadores reiniciaríamos el juego a las 12m en el Majestic Casino de Panamá. Cualquier cosa podía pasar pero esa mañana me mentalicé y me dije: “pase lo que pase, juega tu mejor estrategia, has las movidas correctas y déjale lo demás al destino.”



Me propuse ser muy agresivo ya que los blinds y antes representaban una buena tajada de fichas y si me las servía sin pelear, mejor.



Las mesas estaban dispuestas en modalidad de siete y ocho jugadores cada una, lo cual aceleraba todo el proceso en busca de la mesa final. Había mucho jugador del tipo: “pasé al segundo día con seis ciegas pero pasé” y había muchos otros que lo querían todo. Paso a paso.



Mi mesa apenas arrancó estaba incompleta. Había un par de stacks cortos que no se presentaban aún. Una delicia, claro, si llegas con actitud de matón teniendo  casi noventa ciegas contra un promedio de cuarenta. En mi mesa no había más que uno con un stack bastante saludable como de 65mil. Los demás oscilaban entre los 6k (5 ciegas) y los 36k (30 ciegas) y yo andaba con casi 100k. Tenía que aprovecharlo.




Recién acomodándonos en la mesa llegó la primera mano. Un mexicano bastante joven sube desde UTG al doble queriéndose robar la ciega mayor, pero en verdad ambas porque el señor de ciega chica ya las tenía listas para foldear. Acá hay varios pensamientos, pero el fundamental es la selección de rango de re-robo. Eso de andar pensando que todos roban no es del todo bueno porque más de una sorpresa te puedes llevar si te topas con un monstruo.



En vivo, si bien no usamos ningún software estadístico debemos usar el arma más poderosa: la memoria y las notas mentales. Si no he jugado una sola mano con el villano probablemente su patrón de apuestas me diga mucho de su rango, personalmente me guío mucho por el lenguaje corporal y los micro-gestos. Tal vez con el paso de los años vas reconociendo ciertos patrones que te ayudan pero siendo justo con el juego les puedo decir que NUNCA es “facilísimo” tomar la mejor decisión. Hay que estar muy concentrado y atento a los detalles.



Tengo K9 suited de diamantes y decido 3betearlo para tomar el control de la mano. Como lo esperaba, todos foldearon y él solo me pagó. Vimos un flop Q83 con dos espadas. Pasó y aposté 3/5 de pozo y me pagó. El turn trajo el segundo 3 rojo. El villano mira la carta, me mira y pasa. “Dudo mucho que tenga un par mayor, ya que me hubiera 4beteado pre flop porque al tener 30 ciegas esa hubiera sido la movida correcta. El flop lo pagó demasiado rápido. Tal vez tiene lo que espero que tenga, que puede ser un par pequeño o un gran proyecto de color o escalera”, pensé. Su pago en el flop demuestra algo a lo que yo le llamo “falsa fortaleza” y eso me lleva a cerrarme en la lectura que el villano quiere escribir en su frente “no te voy a foldear esta mano” pero lo que está haciendo es que exactamente lo opuesto: es como un perro asustado ladrando mientras retrocede.



Ahí es donde yo decido poner su torneo en riesgo regalándole una apuesta que elimina por completo sus pot odds si lleva manos como J10, J9 o inclusive dos espadas.
“All in”, anuncio. De una manera violenta, el villano entierra su mano. En esos instantes no hay mucho tiempo para procesar la información, si yo llego a una conclusión, voy a quedarme con esa lectura.



Fue más rápido de lo que imaginé pero apenas había transcurrido el nivel XI (el primero del día dos) y ya éramos 18. Dos mesas. Ya estábamos en blinds 800-1600 y un compatriota estaba en mi mesa. El asunto se puso bastante tight salvo muchos jugadores cortos en fichas que pugnaban por doblarse para entrar al promedio y poder tener chance de alcanzar la tan ansiada mesa final.

Un jugador local, con unas 20 ciegas, dobla en segunda posición y yo me encuentro en cut off con AA. Solo le doblo y todos foldean. Me paga y vemos un excelente flop. Q74r. Él pasa y yo hago medio bote. Foldea mostrando sus cartas: 55.



Una vuelta después, el mismo jugador, abre en primera posición y yo desde el hijack respondo con una subida. Todos foldean y él, sintiéndose ‘atacado de nuevo’ decide meterlas todas. Pago.


Él lleva 66 y yo 99. No lo favorecen las comunitarias y lo elimino del torneo. Ya quedando muy pocos y habiendo perdido a nuestro compatriota, el señor Postigo, a quien le mando saludos si está leyendo esto, nos preparábamos para el momento de la verdad.


Siendo doce jugadores me tocó pagar un all in de casi 18 ciegas con AJs vs 1010. No salió nada y doblé al jugador de nacionalidad colombiana. A los minutos teníamos al floor llamándonos para hacer el sorteo de posturas de la mesa final del Second Chance.

A mi me tocó la postura 10 y arranqué con 174k en blinds 1.5k-3k. En la 9 estaba un jugador venezolano amante del OMAHA con un poco más de 100k. En la postura 8 se encuentra el jugador que les conté que “NO LE GUSTA JUGAR AA”, sí, el mismo que me sacó del día 1A. En la postura 7 tenemos a un jugador local que llegó con un poco más de 70k. En la 6, un jugador centro americano bastante corto en fichas. En la 5 está un jugador norteamericano radicado en Colombia con algo más de 110k. En la 4 también otro centroamericano con poquitísimas fichas. En la 3 está Jessica, jugadora cubana de muy buen desempeño, a la que el Pulpo le manda saludos por si lee esto. En la postura 2 está otro colombiano con algo menos de 60k y en la postura 1, un francés regular con 57k.



El promedio era de 86k y me sentía genial porque yo era el chip leader y doblaba esa cifra. A pesar de eso no me moví demasiado al inicio pero sí jugué con el factor miedo a dejar de ganar más de los stacks cortos. 



Me encuentro en ciega chica (1.5k) con J10s de tréboles. El jugador colombiano (postura 2), en primera posición sube a 6k y sorprendentemente obtiene cuatro pagadores. Yo, por supuesto, completo. En la ciega grande está este francés regular de circuitos como la WSOP o el PCA donde el pozo garantizado de USD$1millón lo atrajo a tierras Panameñas. Pues, nuestro amigo se va all in por 57, 000 total. No parecía una mala jugada pero tampoco parecía que alguien haya tenido al menos  un par. Cuando yo soy el último en hablar y cuento que en el medio hay 35k y me faltan 50 para un pozo de 135k decido pagar sabiendo q si me pierdo aún sigo muy por encima del promedio (125k – 42 ciegas) .



Le pagué porque lo puse en un par medio y confié en que mi mano se lo podía traer abajo. Sucedió algo peor: estoy dominado. Muestra Q10. El board final trae KK9 6 Q, dándome así escalera nuts con su Q. Fue una mano clave.



Antes de esa mano había salido un short y con la salida del francés éramos 8 jugadores y yo con nada menos que 255, 000 a punto de pasar a blinds 2k-4k. Si había algún jugador que podía causar problemas o defenderse en serio, era ese jugador. Todo iba tomando forma.



Empecé a presionar con timing dejando en claro que si yo subo, no voy a correrme de la mano, ciertamente esa mano en la que decido pagar el all in anterior, todos se dieron cuenta que las fichas no me pesaban como tal vez a ellos sí. Ajustaron demasiado su rango al punto en el que hasta me volteaban un As y foldeaban. Yo no me foldearía a mí mismo A2 jajaja.

Debes saber aprovechar eso y ser, y léelo bien: un tirano. El juego termina cuando tú tienes TODAS las fichas. ¿Cómo crees que eso ocurre? Las transferencias de fichas hasta tu postura no se pueden detener. Hay que ser paciente también cuando la situación lo amerita y cuando digo eso me refiero a lo que pasó a continuación:



El venezolano, ‘amante de Omaha’, había agotado su dosis de paciencia diaria. ¿Se acuerdan de los spots? Bueno, nuestro amigo empezó a mandar all in de 25 ciegas de manera irreal. ¿Lo más sexy de esto? ¡MOSTRABA SUS CARTAS! 66, J10s, A8, etc. Puse mi cronómetro y empezó la cacería.



Yo no quería en verdad un Ax porque era una ruleta ya que probablemente él se daba el coraje de hacerlo con ese tipo de manos y si estoy dominado voy a terminar doblándolo. Preferí esperar a verlo más o menos fuerte para poder pagarle con cartas altas y tenerlo dominado. Fue así como llegó el momento en el que, una vez más, manda all in y yo al ver su inseguridad le pagué de inmediato con QJs. Tenía fichas así que decidí ir en el peor de los casos con un 40% al showdown. Gracias al Dios del poker, el villano vira Q10 y está completamente dominado. El board trae cartas bajas con un par de altas y mi kicker entra perfectamente. GG.



Los jugadores se empezaban a inquietar, y hablo expresamente de los colombianos, al parecer su cuota de paciencia también estaba empezando a quebrarse. De hecho, ver que alguien se llena de fichas en una mesa final mientras tú solo foldeas y foldeas puede ser muy inquietante. Me puse en su lugar y me encantaba estar del otro lado de la piscina.



Los blinds subieron a 2.5k-5k y yo tenía casi 75 ciegas del nivel cuando un jugador corto jugó bien su AA vs mi 10-9s de diamantes y donde el flop trae 86 diamantes y un nueve negro. Pagué su all in en el flop y no me salió nada. Felizmente no perdí muchas fichas en esa mano, algo de 9 ciegas pero bueno. ¿Así es no? Luego se vino una bomba:


El colombiano que me sacó el día 1A manda all in de 22 ciegas de frente. Sin subidas y sin miedo. Veo mis cartas: AK de espadas. Subo all in. “Déjame sacarlo por favor”, pensé.



Estaba de líder absoluto. Todos ya solo foldeaban tan solo esperando cobrar un par más de miles de dólares. Lo veían rentable. Nadie peleaba. En verdad sí: el otro colombiano sobreviviente empezó a hacer lo mismo que nuestro compañero venezolano y la fiesta de los all ins desinteresados regresó.



Todos foldean y en botón subo con A3o a lo que el colombiano empuja sus casi veinte ciegas restantes. No fue tan fácil pero no lo pensé demasiado. “Pago”, dije y vira QJ de corazones. Las comunitarias no lo ayudaron y ahora éramos cuatro jugadores.
El ‘gringo’ eliminó al cuarto puesto y éramos solo tres.



Luego de varias manos de subidas y foldeadas, el jugador local decide mandarle all in al jugador norteamericano que le subió en botón y le hizo un pago bastante raro (15 ciegas con 89s) pero sabía que si ganaba esa mano podía tener un heads up bastante decente conmigo.



Arrancamos el heads up en una relación de 1.5-1 él con 360k y yo con 500k en blinds 4k-8k muy próximos a 5k-10k. El villano jugaba bastante bien y las manos iban y venían. Pude ganarle un par de manos sin showdown en el turn quitándole una buena porción de fichas y lo dejé 3 a 1. Luego de eso vino una mano bastante difícil:



Él abre en botón a 2.2x y yo solo pago. Vemos un flop KJ8 dos espadas y luego de haber pasado, el tipo apuesta POZO. ¿Por qué?, me pregunté; ¿de verdad tendría AK y le tendría tanto miedo al color y escalera? Le mandé all in creyendo que él era el que tenía algo así y recibí un pago inmediato. Me había equivocado horriblemente.

Lo regresé a la vida y estábamos 1:1. Anímicamente todo se puso feo. Empecé a estar sin ninguna figura por doce manos. Llegó el momento más temido: me tenía 3:1 y el trofeo estaba ahí, frente a mi pero no iba a ser mío. Pero yo no estaba ahí para quedar segundo. Empecé a usar la filosofía de “si no tienes nada no hay nada que perder”, entonces como aún tenía una cantidad no tan pequeña de fichas con relación a las ciegas, sabía que él no me quería doblar por nada del mundo y es así como empecé a 3betearlo todas las manos. Él solo seguiría adelante si está dispuesto a meter todas sus fichas contra mi “súper mano”.



En una de esas 3beteadas me encuentro con K2 off y hago mi apuesta de continuación en un flop KQ2 todo de espadas. El villano solo me pagó en botón. El turn me trae el bote: full house con un 2. Luego de haber pensado por cerca de dos minutos quise ponerme el cartel de “Ok, tengo la Q, tal vez y quiero controlar el pozo porque me da miedo el color, POR FAVOR no apuestes.” Pasé y  él apostó 45% de pozo. Eso representaba casi un 40% de lo que me quedaba. No iba a empujar. Tenía que ver el river. Le pagué luego de haber dilatado mi decisión y el river trajo OTRO 2 rojo, dándome poker de doses. No salió el color pero tal vez él tenía cualquier full. Simplemente no podía pasar y menos cuando mis fichas representaban un % tan ínfimo para el pozo que ya se había hecho. “All in” y me hizo instant call:

Luego de eso, el golpe anímico fue peor para él y solo se limitaba o a ver flops o a mandarme all in. En el primer caso, le hacía apuestas de continuación con par mayor y le mostraba si foldeaba. Hice lo mismo cuando se tomó mucho tiempo en foldear y le mostré un bluff. Lo tenía muy condicionado y molesto. Tenía que destruirle el cerebro para forzarlo a cometer errores.



#Mano tilt del HU: Yo soy AQ. (Sí ganaba esa mano, todo se terminaba)



Luego de eso le gané dos manos y lo tuve 3.5:1 y ahora era solo cuestión de tiempo. Paciencia, ya llega. No dejaba de ver el trofeo. Tantas horas había invertido en mi vida para poder POR FIN quedar primero en un evento como este, el orgullo de mis compañeros del casino, el orgullo de mis padres. Y hasta que llegó:



En el heads up, todo es muy rápido sobre todo si hay uno que se está desangrando. Esta vez, nuestro villano dispara all in de 12 ciegas en el botón a lo que yo miro mis cartas y me encuentro un par demasiado sexy (aunque no les guste) y pues, esto fue lo que pasó:

Todo había terminado. Había luchado con todas mis fuerzas desde aquella mañana en la que bajé de mi cuarto decidido a ganarlo. Me botaron ¿recuerdan? pero eso me impulsó a darme una segunda oportunidad y confiar en mi potencial e instintos.



Nunca dejen que nadie los condicione. Siempre y cuando estés en bankroll y puedas darte los shots, dale con fe y siempre pero siempre, juega por la gloria. ¡Hasta otra aventura!

Autor:


Carlos “pulpin” Noriega – Jugador de 24 años de edad, estudiante de Comunicación Audiovisual y Cine, campeón del LSOP Millinos 2nd Chance e integrante de la mesa final del PokerStars.net Latin American Poker Tour Perú 2013.