El profesional español salió al paso de las afirmaciones de Daniel Negreanu sobre la viabilidad económica en los torneos más caros del planeta y defendió los márgenes que aún puede conseguir la élite mundial.
El debate sobre la rentabilidad real en la cima del circuito presencial sumó un nuevo y contundente capítulo entre dos pesos pesados de la industria. Luego de que Daniel Negreanu publicara un análisis advirtiendo que el ecosistema de High Stakes se ha vuelto insostenible y que muy pocos logran salir en verde, Adrián Mateos respondió sin rodeos para ofrecer la perspectiva de quien vive la gira desde adentro.
Todo comenzó a raíz de una reflexión del astro canadiense en redes sociales. Según los cálculos expuestos por Negreanu, disputar el calendario completo de eventos de máxima categoría —incluyendo las paradas de las WSOP y los festivales Triton— exige un volumen de inversión tan elevado que hoy en día se requerirían más de 12 millones de dólares en cobros brutos únicamente para registrar beneficios. Para reforzar su punto, Negreanu subrayó que en 2024 apenas tres jugadores en todo el mundo lograron cruzar esa barrera de cobros, sugiriendo que el camino más sensato para un profesional es construir banca en torneos de buy-ins bajos o medios.
«Simplemente se equivoca»
Consultado sobre estas declaraciones en una entrevista con Winamax, Adrián Mateos fue tajante. Si bien comenzó reconociendo la trayectoria y el impacto cultural del canadiense, dejó claro que su lectura de las finanzas actuales del circuito carece de fundamento operativo:
«Es sencillo. Los comentarios de Negreanu provienen de una perspectiva en la que realmente desconoce el circuito. Negreanu es, sin duda, el embajador más famoso del póker, el más importante y posiblemente la persona que más ha hecho por este juego. Es una leyenda del póker, pero en esta declaración simplemente se equivoca. Él no viaja fuera de Estados Unidos y no conoce las cifras ni cómo funciona el circuito».
El madrileño puntualizó que calcular la rentabilidad asumiendo que todo jugador desembolsa más de 10 millones de dólares al año en inscripciones es un error de partida, ya que esos casos representan extremos aislados y no el comportamiento del participante promedio de eventos mayores.
La estructura piramidal y las cifras de Chidwick
Lejos de ver el panorama como un terreno inviable, Mateos explicó que la dinámica del juego en las tarifas más altas responde a un modelo profundamente jerárquico:
«El póker es un juego con una estructura muy piramidal, sobre todo en las apuestas altas, donde la mayor parte del dinero se concentra en la cima. Por eso, mi principal objetivo siempre ha sido llegar lo más alto posible en esa pirámide, porque ahí es donde se concentra la mayor parte del dinero».
Para ilustrar la realidad detrás de las cifras que suelen alimentar las bases de datos de premios, el español trajo a colación las revelaciones hechas por Stephen Chidwick en una sesión de preguntas y respuestas en Reddit. En dicha ocasión, el británico transparentó que, de los 76 millones de dólares acumulados en cobros brutos a lo largo de su carrera, su balance neto real se situaba entre 5 y 10 millones de dólares.
Mateos respaldó la honestidad de Chidwick y validó la exactitud de esos números. Aunque admitió que la competencia es feroz y que son escasos los participantes que logran mantener un retorno de inversión (ROI) por encima del 5%, remarcó una diferencia sustancial: para el grupo selecto que conforma la élite mundial, el ROI puede situarse con regularidad entre el 20% y el 30%. Una brecha que, según el español, demuestra que dominar la cúspide sigue siendo una de las metas más lucrativas de la disciplina.

